En la Fundació Miró, el arte no se queda encerrado en las salas: en verano, sale a los jardines y se funde con la música, con Montjuïc como decorado. Cada concierto es una noche distinta con un denominador común: el buen ambiente.
Cuéntanos hacia dónde quieres ir. Nosotros ponemos el rumbo, la precisión, el oficio y las ganas.